Territorio de Encuentros

"El Placer que nos une formando un Nosotros".

Psicología

 

Patología alimentaria. Anorexia y Bulimia

  1. Anorexia

  2. Bulimia

  3. Tratamiento de la patología alimentaria

  4. Bibliografía

La Anorexia es una enfermedad que se caracteriza por el deseo de verse muy delgada, y esto se logra a base de ayunos prolongados y restricciones alimentarias. La enfermedad suele tener un comienzo lento, progresivo, que , a menudo suele pasar desapercibido para los padres, logrando tomar conciencia de la enfermedad ya cuando su hija se encuentra demasiado delgada y ha perdido una importante cantidad de peso, presenta una negativa a comer rotunda o perciben que se les ha retirado la menstruación.
La Bulimia se caracteriza por alternar períodos de restricción alimentaria, con episodios de ingestas copiosas, llamados atracones, y seguidos de vómitos autoinducidos o provocados por la misma paciente o por el uso de laxantes o diuréticos. Estos episodios de sobrealimentación descontrolada unen el descontrol y el placer. La presencia de este atracón es justamente lo que define a la enfermedad.
La Anorexia y la Bulimia pueden comenzar como una adicción a la dieta. Estos trastornos de la conducta alimentaria se dan principalmente entre mujeres entre 11 y 18 años, pero pueden aparecer también en mujeres de hasta 25 años. Actualmente, en el campo clínico suelen verse varones con este tipo de padecimientos y mujeres con algunas características de la enfermedad que superan los 30 años.
La dieta, en sí misma, es una práctica beneficiosa, porque permite una buena alimentación, colabora con la salud del organismo y purifica el cuerpo. Pero cuando la dieta se transforma en una cuestión esclavizante, no puede salir de ella nada positivo.


ANOREXIA
LA ANOREXIA Y SU MULTIPLE DETERMINACION
FACTORES PREDISPONENTES


Estas chicas se caracterizan por tener muy baja autoesima y ser muy autoexigentes. En muchos casos el alto nivel de exigencia ya es una característica familiar. El apoyo de los padres, en relación a la autoexigencia, debe relacionarse con poder ayudar a sus hijas a aceptar que siempre puede haber algo de ellas con lo que no estén muy contentas, pero deben señalarles los aspectos altamente positivos o en los que se destacan. Generalmente son chicas con buen desempeño escolar y buen rendimiento deportivo. Deben entender que El Cuerpo no lo es todo, sino una parte de ellas que debe vivir en armonía con el resto de los aspectos de su vida.
En esta época tan dificil ya de por sí, que es la adolescencia, cambian las responsabilidades. Se tiene más independencia, se siente una nueva identidad en las opiniones y el adolescente se va incorporando progresivamente al mundo adulto. Y como ya lo dice la palabra, adolescencia deriva de dolor , por eso el refrán popular que dice CRECER DUELE....Muchas veces , el estar en un camino intermedio tanto desde el punto de vista físico como psicológico y social provoca inseguridad. Y esta inseguridad es la fuente de disminución de la autoestima.
La adolescente suele ser rebelde con sus padres y negarse a cumplir sus órdenes, pero, mientras tanto, cumple montones de otros mandatos que vienen de la sociedad, sin darse cuenta de ello. Hay que ser flacas para ser lindas y exitosas, hay que usar determinadas marcas de ropas, hay que ir a bailar a determinados lugares...
En cuanto a las características familiares de las chicas que padecen trastornos alimentarios, se destacan determinadas características: demasiada interdependencia en las relaciones, intrusiones e intromisiones constantes en los pensamientos y sentimientos del otro, la percepción de sí mismo y de los otros miembros de la familia está pobremente diferenciada. Otra característica es la sobreprotección desmedida y exagerada. La sobreprotección retarda el desarrollo y la autonomía de los hijos. También se trata de familias rígidas, que, en cierta forma se resisten a realizar los cambios lógicos que impone el desarrollo de los hijos. Operan como un sistema cerrado, negándose, sin desearlo intencionalmente, por supuesto, a asumir la entrada de los hijos a la adolescencia. Estas familias tienden a no negociar explícitamente los conflictos, las diferencias. Generalmente, los padres suelen utilizar a la paciente enferma como agente desviador de los conflictos conyugales, con el fin de querer creer que en el matrimonio todo está bien, y que si hay un esbozo de problemas entre ellos es por la enfermedad de la hija y no a la inversa.


FACTORES DESENCADENANTES


Está demostrado que no hay un factor precipitante único. Algunas veces es posible determinar eventos externos gatillantes, disparadores. Por ejemplo, una paciente de 23 años señala un aborto como factor disparador. En cambio, una paciente de 14 años lo atribuye a un picnic en el cual comió lechón todo el día. Una amiga le señaló que se acercaba el verano y que sería conveniente que comenzara a cuidar su peso. Según palabras de la paciente, sintió que se moría del papelón. Lo que sí se ha determinado es que el común denominador de la repercusión que tiene el evento para la paciente es que ella siente gran dolor de dos maneras: 1- como una amenaza de pérdida del autocontrol, 2- como una amenaza o real pérdida de la autoestima. El evento disparador puede ser una separación o pérdida, un problema familiar. Nuevamente, el disparador diverso nos remite a una consecuencia convergente: la amenaza a su autoestima y a su sensación de control de su mundo que conduce a un incremento de la preocupación por su cuerpo y a la convicción de que se sentirá más en control de su persona si continúa perdiendo peso.

FACTORES DE MANTENIMIENTO
El curso de la anorexia es muy variado, hay pacientes que se recuperan más prontamente que otros. Sí se pueden aislar factores que ayudan a perpetuar o mantener la enfermedad.
1- Síndrome de inanición: Las chicas que padecen de anorexia se preocupan enormemente por la comida y pierden interés por otras áreas: coleccionan recetas, leen libros de cocina, pasan horas frente a una bandeja sin comer y la comida es casi su único tema de conversación, mastican cantidad de chicles, toman demasiado mate, agua, gaseosas dietéticas o café. Pero aparece la inanición, el no comer, el comer escasamente y los ayunos prolongados. Así surgen la irritabilidad, ansiedad, dificultad de concentración, aislamiento social, depresión, cambios de humor y perturbaciones del sueño. Todas estas características son atribuibles a los efectos de la inanición.
2- Vómitos: No sólo las chicas con problemática bulímica vomitan, a veces también lo hacen las que presentan características de comportamiento anoréxico, ya que ven al vómito como una solución, en tanto permite comer en exceso y al mismo tiempo mantenerse delgada.
3- Constipación crónica: Estas chicas suelen presentar esta dificultad, y la constipación brinda sensación de saciedad. Esto facilita que la persona anoréxica comience a reducir la cantidad o frecuencia de sus comidas.
4- Percepciones corporales: Aun cuando las chicas han alcanzado un muy bajo peso, continúan sintiéndose excedidas de peso y viéndose gordas.
5- Negación por parte de la enferma de su patología. Esta conducta es muy frecuente, por eso es imprescindible la consulta familiar inicial, hasta que la chica tome conciencia y pueda comprometerse en una terapia.

FACTORES SOCIOCULTURALES
Es muy frecuente que las casas de moda no fabriquen talles para personas excedidas de peso. Al encender el televisor o mirar revistas femeninas, el mensaje tácito es que para ser exitosa y linda hay que ser muy delgada, como las modelos.
En nuestra sociedad existe la preocupación por la comida, las dietas, el talle. Se considera como ideal el cuerpo esbelto, y hay una creencia de que la gordura es mala. La idea contenida en la frase atribuida a la duquesa de Windsor: Ninguna mujer nunca es demasiado rica ni está demasiado delgada, está fuertemente arraigada en nuestra cultura.

SIGNOS CLINICOS
La forma característica de presentación de estas pacientes es con mucha ropa, amplia y superpuesta, lo cual disimula su a veces extrema delgadez. La piel suele estar seca, áspera, fría, a veces cubierta de lanugo – vello fino y oscuro más abundante que lo normal, que a veces puede recubrir todo el cuerpo - . En ocasiones hay petequias en la piel, o sea hemorragias en forma de puntos, y las palmas pueden presentar color amarillento. Son casi constantes la bradicardia: pocas pulsaciones por minuto y la baja presión. El esmalte de los dientes está dañado en las pacientes vomitadoras. Estas además presentan lesiones en los nudillos de las manos, causadas por el roce de los dientes al introducir la mano para provocarse el vómito. Estas pacientes suelen quejarse de dolor abdominal y constipación crónica. Ambos síntomas se corrigen con el aumento de la ingesta alimentaria. La cantidad de ropa mencionada con anterioridad, cumple dos funciones: disminuir ante los demás la delgadez y paliar la constante sensación de frío.

FACTORES DE PERSONALIDAD Y ANOREXIA
Generalmente, las pacientes son descriptas por sus padres como niñas perfectas, complacientes y con apariencia de estar especialmente dotados, y se habían vuelto expertas en lo que se refiere a observar y gratificar a sus padres. Así, algunas de ellas no fueron preparadas para la etapa de separación e individuación de la adolescencia.
Se caracterizan por un correcto comportamiento social, ansiedad, control en la demostración de los afectos. Su carácter tiende a ser rígido. Presentan inseguridad, dependencia afectiva, poca espontaneidad, falta de autonomía, introversión, cierta depresión y tendencia a obsesionarse con factores complicantes, relacionados con la desnutrición y la condición de paciente.
En cuanto a la depresión, es relevante su presentación clínica en la anorexia. Pero lo fundamental a tener en cuenta es que dado que los síntomas de conducta que acompañan a la inanición – no comer - : falta de energía, sueño interrumpido, retracción social, falta de ánimo , dificultad para la concentración, se asemejan en gran medida a los síntomas del trastorno depresivo.

BULIMIA
La Bulimia se caracteriza por alternar períodos de restricción alimentaria con episodios de ingestas copiosas, de gran cantidad de alimentos, seguidos por vómitos autoinducidos y por el uso de laxantes y diuréticos. Estas situaciones de sobrealimentación, llamadas atracón son el rasgo distintivo y diferencial de la enfermedad
Existen situaciones emocionales, sociales o clínicas en las que se producen episodios de ingestas exageradas y no se trata de bulimia. Por ejemplo , frente al estrés hay muchas personas que ingieren más que lo habitual. Es frecuente escucharlo en adolescentes en época de examen, pero la diferencia con la bulimia radica en que la ingesta vuelve a lo normal, transcurrido el período de exigencia extrema. No es infrecuente que determinados eventos se festejen con comidas abundantes y copiosas, y que alguno de los asistentes se exceda más que otros, pero esto debe diferenciarse de un trastorno de la alimentación. Algunas enfermedades orgánicas llevan al exceso de alimentación, como el hipertiroidismo o la diabetes.
Al hablar de bulimia nos referimos a una forma particular de ingesta excesiva que va acompañada del rasgo esencial de la anorexia: el temor a engordar. Los atracones concluyen a causa del malestar físico o por una interrupción social – que la paciente sea descubierta - .Inmediatamente, a continuación hay remordimiento y distintas formas de anular lo hecho, pero esta conducta llamada de purga, está siempre originada por el temor malsano a engordar, y es esto lo que diferencia al verdadero bulímico del exceso temporario que esporádicamente puede incurrir cualquier persona.
Con respecto al atracón, es típico que sea secreto, con gran vergüenza por parte del paciente si es descubierto. La comida es ingerida rápidamente, sin dar tiempo a saborearla. Los alimentos consumidos son generalmente hidratos de carbono y grasas, de fácil ingesta. Cuando alguien tiene un peso inferior al que le determina su biología o se está alimentando con una dieta restrictiva, el desencadenante del atracón suele ser el hambre. Con el tiempo, el atracón se generaliza como recurso para aliviar transitoriamente el malestar emocional que puede tener distintos orígenes: desde el aburrimiento hasta la depresión, pasando por la ansiedad o el enojo.
A la vez, la persona está preocupada constantemente por pensamientos de la comida y por la sensación de haber traicionado su aspiración a un peso ideal. La ingesta compulsiva termina debido al malestar abdominal, interrupción externa por aparición de otra persona, recuperación de control o sensación de sopor. Luego del atracón, la persona siente culpa y se atormenta por la sensación de pérdida de control. El método de purga específico puede variar a lo largo del tiempo, siendo los más comunes los vómitos, los diuréticos y los laxantes.

EL CICLO DE LA BULIMIA
La gran contradicción y paradoja es que hacer una dieta, atracarse y purgarse, muy lejos de solucionar el problema, contribuye a perpetuarlo. Vomitar es una solución de corto alcance porque, si bien se elimina el alimento que la persona rechaza, vuelve el apetito y consiguientemente las ganas de comer de nuevo. Con el transcurso de tiempo, la paciente va perdiendo más el control, al punto de sentir que debe vomitar cada vez que come. Esto se torna en costumbre, la paciente se siente avergonzada y aumenta su culpa. Con el tiempo se instaura definitivamente el atracón y el posterior vómito o ingesta de laxantes o diuréticos. Al producir pérdida de peso y hambre, rompen el circuito natural de hambre – comida – saciedad, desencadenando un nuevo atracón y así sucesivamente. La vida de la bulímica está signada por la culpa, la vergüenza y complicadas estrategias para poder seguir con el vómito, no como algo placentero, sino como algo que realmente no puede eludir.

RELACION ENTRE BULIMIA Y ANOREXIA
En los últimos años ha aumentado el número de pacientes anoréxicas con síntomas bulímicos. Uno de los factores influyentes es la creciente presión social que impone que para obtener logros y éxitos, es necesario ser delgada. Ultimamente, las consultas por anorexia se han mantenido estables, mientras que las consultas por bulimia han incrementado notablemente. Los ciclos de atracones y vómitos parecen deberse a los mismos factores predisponentes y de mantenimiento que la anorexia, por eso inevitablemente se mantienen emparentadas.

DEPRESION
En ambos cuadros hay una mayor incidencia familiar de depresión y de trastornos de alimentación y peso. En ambas patologías alimentarias, es frecuente cierto estado depresivo.

PERSONALIDAD Y BULIMIA
La depresión es el elemento que colorea la forma en que se manifiesta el trastorno. La baja autoestima, el temor a la no aceptación social y la gran necesidad de una aprobación externa son cruciales en el desarrollo de la bulimia. Diversos estudios coinciden en que los pacientes bulímicos tienden a ser depresivos, impulsivos y ansiosos. Son sensibles y muy rigurosos en ciertos aspectos. Presentan baja tolerancia a la frustración, inestabilidad afectiva

PRESENTACION Y CONSULTA DIAGNOSTICA
En muchos casos, las pacientes no sabían que padecían la enfermedad, sino simplemente hábitos que creían que debían esconder. Las preocupaciones son similares a las de las anoréxicas. Constantemente piensan en la comida y el peso. Cuando hablan de los atracones, aducen que éstos no se deben al hambre sino a una costumbre que no pueden dominar. Suelen presentar síntomas como tristeza, irritabilidad y dificultad en la concentración. Suelen llegar, en casos extremos a ideas suicidas. Tienen una idea sobrevalorada respecto del temor a la gordura.

CUADRO CLINICO
La apariencia puede ser de una obesa, otras veces tienen peso normal y, más raramente están desnutridas. Estas suelen ser anoréxicas con conductas bulímicas. Cuando el médico interrroga no hacen referencia a los atracones. Sí surge que la alimentación ocupa un lugar preponderante en sus preocupaciones cotidianas. Los síntomas referidos durante el interrogatorio son secundarios al vómito y al uso de laxantes y diuréticos: dolor de garganta, de estómago, que se presentan cuando el contenido del ácido gástrico ha lesionado la mucosa esofágica; debilidad o fatiga; rostro hinchado; luego del atracón se presenta malestar abdominal, náuseas, dolor; diarrea o constipación; vómitos de sangre cuando existe lesión esofágica sangrante secundaria a reiterados vómitos; irregularidades menstruales; episodios de sudoración, debilidad, taquicardia, somnolencia y letargo luego de los atracones.
El examen físico puede ser normal o presentar algunas alteraciones: a- alteraciones dentarias: pérdida de esmalte por efecto del ácido gástrico que causa descalcificación y disolución del esmalte. b- aumento de las glándulas parótidas. c- bradicardia y cambios en la presión arterial. d- erosiones y callosidades en las manos, por utilizarlas crónicamente para provocar vómitos. Estas lesiones se producen en el sitio de roce de la mano contra los dientes

COMPLICACIONES MEDICAS

  1. Cardiovasculares: los vómitos, uso de laxantes, diuréticos pueden causar hipotensión arterial, arritmias cardíacas.

  1. Del medio interno: deshidratación, pérdida de cloro, potasio, magnesio y fósforo. Estas alteraciones producen debilidad, cansancio, constipación y depresión, y pueden causar arritmias cardíacas y, en algunos casos, muerte. En las abusadoras de diuréticos aparecen edemas.

  2. Nefropatías: El riñón puede verse afectado por la deshidratación, pérdida de potasio y empleo de diuréticos. Suelen presentarse infecciones urinarias.

  3. Endócrinas: Son frecuentes las alteraciones menstruales.

  4. Pulmonares: Las microaspiraciones que a veces acompañan a los vómitos pueden causar espasmo bronquial y neumonitis.

  5. Gastrointestinales: Las alteraciones a este nivel son severas y frecuentes. Un 50 % de las pacientes las presenta. El esófago sufre con frecuencia las consecuencias de los vómitos. El contenido ácido del estómago, en contacto con la pared esofágica es altamente lesivo. Puede producir esofagitis, erosiones, úlceras y sangrado frecuente. La rotura esofágica puede llevar al riesgo mortal. La dilatación aguda del estómago y el duodeno es otra complicación con riesgo de muerte.

TRATAMIENTO DE LA PATOLOGIA ALIMENTARIA
Es altamente aconsejable el tratamiento psicoterapéutico individual apenas se perciben los primeros signos de la enfermedad, que siempre la paciente tratará de negar y atribuir a un mero deseo de adelgazar para sentirse mejor. Cuando la situación presenta signos orgánicos importantes y evidentes, es necesario el trabajo interdisciplinario entre psicoterapeuta y médico.
Bibliografía:
"Psicoterapia de la Anorexia Nerviosa y la Bulimia", Garnel y Garfunkel, Editorial Guilford. (Es un manual profundísimo escrito por 2 de los terapeutas que adhieren a la Terapia Cognitiva más prestigiosos)

 

Lic.Marisa Mason
Meri_otra_vez@hotmail.com
Piscóloga
DNI 18.611.554

 

Un campo de entrenamiento

Deberían ser el campo de entrenamiento para preparar a las criaturas. Formarlas y educarlas para que puedan encarar la vida en sociedad, y se han transformado en campos de concentración. Verdaderas torturas y atrocidades se suceden dentro de la familia. Una distorsión que jamás debiera haberse producido. Y sin embargo, aquí estamos, escuchando las peores miserias que se viven en el seno de la célula principal de una sociedad que ya no tiene rumbo.

Donde los seres estaban concentrados, se han degenerado. Allí era el lugar de privilegio, el sitio más seguro donde se podía vivir y donde uno podía probar y crecer sin temores, resguardado de las miserias que en una sociedad se encuentran. Se suponía que esas oscuridades estaban fuera de la familia. Se están produciendo adentro. Han corrompido los cimientos de esta célula. Hoy muchas personas deben ser protegidas y puestas a resguardo de sus propios familiares. Un lugar seguro es el lugar más peligroso. No debiera haberse producido este viraje. ¿Qué le queda a la sociedad?

Muchos sufren verdaderas torturas, flagelos y esclavitud. Y no hablo necesariamente de familias pobres que deben emplear a sus hijos para poder alimentarlos, ni de aquellos que los hacen trabajar por ser más rentables. Hablo de las familias bien educadas y con riquezas económicas que poco saben de las verdaderas riquezas de una vida. En esos núcleos se están produciendo auténticos campos de concentración, similares en magnitud de daño a los vistos en la época del genocidio. Y si, se producen actuales genocidios y crímenes a la humanidad en estos hogares de explotación, humillación y dolor. Sé que es difícil y tal vez muy duro admitirlo, pero mire puertas adentro y verá cuanta gente sufre por la violencia familiar, el maltrato, los abusos y las violaciones silenciadas por complicidades cobardes y la madurez ausente.

Uno puede observar los psiquismos destruidos por una vida cotidiana plagada de indiferencia y violada en sus derechos. Y voy mucho más allá de los egoísmos que abundan y de las negligencias absurdas; hablo de las patologías y las perversiones que son mercenarias de la corrupción, al servicio de la destrucción. Testigos del temor.

Si pensaba que los campos de concentración se habían destruido en la segunda guerra mundial, no sea ingenuo y revise a esta sociedad con los ojos bien abiertos, si es que tolera ver las miserias que se arrojan al rostro. Una mirada ni siquiera demasiado profunda ya le permitirá observar los barrotes que encierran los hogares e impiden salir con libertad y preparación a sus miembros, a sus hijos. ¿Cree que no se producen violaciones puertas adentro? La ley se ha corrompido y la guerra es masiva. Un genocidio de varias generaciones se viene produciendo de manera sistemática, y no es paranoia. Solo eche un vistazo a los chicos en las escuelas actuales y me podrá decir si pueden pensar con libertad y criterio, si están preparados para la vida. O están perdidos desde el principio, y la responsabilidad es de los padres. Esos… ¿adultos?.

Mencionamos los barrotes de miedo que encierran. Hablemos del hambre y la desnutrición que hay dentro. ¿Alimentan a sus hijos con la verdad? Pues la mentira abunda, y es la que vacía los platos de una vida que busca insaciable la salida a un mundo que lo espera. Nutrir con identificaciones la identidad en formación de esa persona que depende de usted es una responsabilidad que le corresponde por haber elegido traer a este mundo a una criatura por el momento indefensa. O prefiere hacerla dependiente y para ello la somete a la debilidad y le raciona el alimento diario de afecto y cariño, de cuidado y caricias que fortalecerían su narcisismo y nutriría al yo de recursos para sobrevivir. Aquí y allá.

Ahora le toca al encierro que priva de estímulos y atrofia las posibilidades. La estimulación hace a la función, sino solo se desarrolla lo necesario. Y si el mundo está limitado, las condiciones necesarias se reducen a lo mínimo indispensable. Si la realidad es de dos por dos, la mente también. Ni siquiera puede disfrutar de la libertad que algún día conoció, pues nunca salió aún de este pequeño campo. Concentración de individualidades, fusión y limitación, discapacidades y atrocidades. Las alas no se pueden desplegar por falta de espacio. Otro demasiado pegado. Sometiendo.
Nos queda la visión de un ojo que busca el más allá. Pues ha sido preparado para ir lejos. Pero el encierro no enseña a caminar. Y los ojos no toleran la luz del sol. Oscuridades de un muro que se impone. Gris. Con pocos rayos que se entrometen por una ventana en lo alto. La única esperanza que obliga a mirar hacia arriba para buscar a un Dios que parece haberse quedado afuera de ese hogar. Pero que se resigna a quedar afuera de esa vida que acaba de nacer.

La sociedad o los avances han convertido a la familia en un campo de concentración. Antes, en algún momento de la historia que no he conocido, era el campo de adiestramiento para el desarrollo de los recursos y la preparación perfecta. Pero esos educados son los que han distorsionado sus enseñanzas y han encerrado a las generaciones de sus hijos y sus nietos en la esclavitud y el trabajo forzoso. Le han encerrado la luz entre cuatro paredes. Y cerrado las puertas con miedos y torturas.

La familia debe ser un campo donde se han concentren los valores de una vida para transmitírselos a la otra. Prepararlo, estimularlo y orientarlo

La herida más profunda que tiene la historia ha infectado la célula principal de la sociedad

La responsabilidad es mundial.
Fruto de la política. Conductora de la sociedad.
Destructora del psiquismo y la individualidad.

Usted elige.

 

Miembros desmembrados
Escrito por: Lic. Juan Cruz Cúneo


Se han destartalado sus miembros. Cada uno funciona por su cuenta. Se ha perdido en la mayoría de las familias ese cuerpo organizado que la hace ser más que la suma de sus miembros. Dentro, en su núcleo, hay muchas veces dispersión, quiebres o mentiras. Individualidades que tiran para su lado sin pensar en el otro, su hermano o su padre. Un hijo es un vínculo de sangre, el más fuerte que hay. Indisoluble.


Sus miembros deberían estar articulados. Están desmembrados. Solitarios y aislados dentro de una organización que en estas condiciones no le puede dar lo necesario. Aunque sea justo. Están pero son ausentes. O demasiado presentes por fines particulares que van más allá del bien general del grupo. Pero hay algo que aún no entiendo y tiene que ver con las familias. ¿Cómo el poder se ha filtrado en ella de tal manera que puede ir en contra de sus propios miembros? Porque la puja en cualquier grupo siempre está comandada por el poder y el liderazgo, pero en la familia los roles estaban definidos y bien instalados. Hoy se observan las pujas entre padres e hijos por el trono; una pelea que iguala a dos miembros que difieren en varias décadas de edad; y sin embargo, son dos niños peleando por el mismo juguete. O la sexualidad que se articula con el incesto y vuelve a igualar una inmadurez con la otra, poniendo en peligro toda la estructura. No puedo explicar que ha pasado para que la sociedad no soporte más a una de sus estructuras principales. Pues el ataque es constante. Y desde adentro.

Lo más delicado creo que es que no son los hijos quienes atentan, sino los padres responsables. Se supone que un hijo no entiende mucho hasta que el adulto le empieza a explicar cuales son las leyes que rigen allí. Si es que las hay. Y allí empieza todo. Pero claro, como explicar una caída que está enmarcada en una de mayor envergadura como es la que sufre la sociedad con sus autoridades desapareciendo y sus legalidades más ilegales que nunca. Con una justicia bastante injusta y tantos crímenes impunes

Si los miembros de una familia se están desmembrando, obviamente los de la sociedad también están en el mismo camino; allí donde caen sus estructuras y las instituciones. Una decadencia mayor que abarca una dimensión mucho más radical. El resultado es que algunos miembros desmembrados caminan solos por las calles, sin rumbo, sin valores, sin cordura ni coherencia.

La familia pierde en la fragmentación. No es parte de su crecimiento ni de su evolución. Es un atentado a la célula madre de toda sociedad. Una onda expansiva luego de la explosión que arroja a las partes sin dirección.

La radicalidad no es un refugio. Lo tradicional no es un consuelo. El cambio pensado y sentido es una alternativa para que los miembros no se pierdan, pues deben seguir siendo criados en el albergue de una sociedad que se forma a partir de sus células nucleares. Sus miembros son necesariamente moldeados y nutridos por otros que lo hacen con dedicación y no por egoísmos ni por opresión.
La familia ha cambiado y sus miembros no encuentran un rumbo. La sociedad sigue los pasos de estas mutaciones sin poder ofrecerles una estructura contenedora a aquellos refugiados o indocumentados que se han perdido. Todos somos miembros de una especie y de allí no nos podemos ir. Es una condición que debe empezar a ser respetada y valorada. Un soporte que puede servir si es que valoramos la pertenencia y recuperamos el sentido de la libertad y la vida.

Somos miembros de una especie. Un lazo indisoluble. Una condición valiosa y necesaria que nos une como familia y nos debiera criar como eslabones necesarios.

Como miembros desmembrados solo podemos destruirnos. Y al final la aniquilación también nos toca.

Hoy son miles los que mueren así.

En familia.

 

Distintos padres y una identificación: El collage

Hoy es habitual encontrar a personas que son padres de personas que no son sus hijos. Y a muchos hijos que no tienen padres, que han desaparecido con otras madres, que no son las suyas. Un collage que dificulta el proceso de identificación, pilar de la identidad en formación, que ya no se puede consolidar en la misma estructura. El terreno es pantanoso. De arenas movedizas.

La identificación es una fibra sumamente delicada sobre la cual comienza a forjarse la identidad. Como la espada del samurai, capa por capa del mejor acero le da la solidez necesaria y la flexibilidad conveniente para poder atravesar todas las dificultades que le esperan en el futuro. Es el primer cordón, un hilo de oro sobre el cual se entretejen las redes identificatorias que se despliegan con los años y las demás personas que son tomadas como modelos. En esa fibra inicial la figura parental tiene un valor propio. Irreemplazable. Es absolutamente necesaria la presencia (real o simbólica) de esa figura. La cual tiene una vida para el sujeto en crecimiento, alimentada por gestos, actitudes, palabras, referencias y emociones. No hay nada determinante, todo puede llegar a serlo. Y se convierten en rasgos, imitaciones, semejanzas. Allí se manifiesta la carga genética, que encuentra las vías apropiadas para lograr su expresión. Pero si esas vías están bloqueadas comienza el conflicto de identidad.

Esa fibra no puede estar ni contaminada ni debe ser forjada por retazos de figuras que no poseen un valor. La sucesión de personajes inocula el proceso y anula sus efectos constitutivos, los cuales en condiciones normales se producen de una manera natural y espontánea. Casi de modo desapercibido y difícil de rastrear, pues se produce en todo momento y de una manera silenciosa.
Pero si la fibra no está consolidada de una manera auténtica la base será la del conflicto y a la persona en crecimiento siempre le faltará algo. O alguien. Un padre ausente (y no es una cuestión de tiempos) o una madre con muchas otras indiscriminadas (abuelas no asumidas o personal de servicio confuso) son las ocasiones oportunas para comenzar la confusión y que las piezas del collage se vuelquen al piso. Pero hay además otras situaciones más comunes que tienden a normalizarse y son los intercambios de pareja, demasiado rápidos producidos en breves períodos de tiempo, donde los niños no son tomados en cuenta. Y a la vez, son requisitos de admisión, pues el establecimiento de un lazo afectivo con ellos aparece como condición. Y de esa pérdida al chico nadie le explica nada

Esta sucesión de parejas y la conformación de múltiples familias artificiales y superficiales producen un efecto bastante confuso en la identificación y el niño no termina de saber ni comprender quién es quién. En ese rol de padres cualquier persona cabe y ese es el máximo error que se puede cometer. Distintos padres o muchas madres son las causantes de un daño profundo que emergerá de grandes y será muy difícil de rastrear. Pues nadie asume la responsabilidad del error cometido. Entiendo que la soledad es insoportable y que la desesperación hace demasiada compañía, pero no se olvide que es responsable de una criatura que no sólo depende de usted sino que además lo necesita para ser, crecer y entender un mundo al cual lo han traído.
La identificación es cuestión propia de los padres. Y los padres no son las parejas que eligen en ese momento, son sólo quienes lo hayan concebido. Sino la fibra se transforma en un tablero donde las piezas pueden perderse o salirse de control. Piénselo de esta manera, si toma como modelo a una persona lo más complejo es compatibilizar las contradicciones que pueda tener, y la apropiación es un proceso diario. Si su proceso de identificación pasa por demasiadas manos distintas, ya no es una contradicción el problema será la incompatibilidad la dificultad mayor. Esto dará por resultado la imposibilidad de integrar diferentes aspectos propios que no tendrán jamás una forma de unificarse dentro de la personalidad. Entonces las disociaciones o las personalidades múltiples se desarrollarán con mucha más facilidad, pues no pasa ya por un problema interno sino por la forma de crianza y las identificaciones.

El producto de un collage no es jamás una imagen integrada. De ese proceso no se produce una persona sino muchos pedazos de otras.

Si usted quiere eso para sus hijos, usted será el responsable.

Fíjese qué hace frente a ellos, pues lo están observando y absorbiendo. Aprenden de usted y lo aprehenden a usted.

¿Qué les está brindando?

 

Se llama “pluralidad a la “Diversidad”
Escrito por: Lic. Juan Cruz Cúneo

 
No tienen una forma definida. Sus miembros se multiplican en diferentes ramas cuyos lazos no son necesariamente directos. Se ramifican, se dispersan. No se integran.
Ya no conservan su formato nucleado, con sus roles definidos y las jerarquías firmemente establecidas. Con los límites intocables y las autoridades respetadas. Viejos tiempos, nuevas formas. Antiguas costumbres, modernos vicios. Sin virtudes.

En pleno proceso de modificación, para algunos es una crisis absoluta. Para los demás, tiempos de decadencia. Por esto es que cuesta definir cómo son ahora. Al ignorar en que proceso están es muy difícil expresar cómo serán. Si su existencia está en duda. Algo es claro, las personas necesitan vivir en sociedad por más que hoy parezca que eso es imposible. El hombre no sabe estar solo, no puede arreglárselas por sí mismo. No tolera el silencio y la soledad es soportable cuando aleja al resto, pero sabe dónde están. Esto lo hace pensar siempre en una familia. Por más que sea una estructura vacía, algún valor conserva. Es un modelo que se anhela, una necesidad que colma muchas de las desesperaciones que el hombre siente, en su ausencia.

No hay un ahora que se pueda detener para poder establecer el formato actual de la familia. La disgregación, las sombras; la modificación por causas de la demanda social y económica, son las razones irracionales que impiden pensar a la familia en su actualidad. Son parte de la historia que deja su marca en la forma, pero puede provocar su desaparición, en la diversidad.

Pensar a la familia en función de su pasado es llegar a la conclusión de que ha desaparecido, hace tiempo. Remitirnos a una definición pura y literal permite rescatar de la tumba a esta célula. Tal vez mirar hacia delante, genera en la visión una imagen nueva y desconocida; difícil de reconocer para los principios que le han dado comienzo.

Lo más valioso se encuentra en la interrogación, hacernos siempre esta pregunta. Con pluralidad de criterio.

Es una estructura fundamental no sólo para la sociedad sino para las emociones del mundo. Para poder garantizarle al hombre su cuota necesaria de amor incondicional. Sobre el cual, si o si se consolida la identidad. El apellido que vincula al nombre en una historia que lo humaniza. Que lo identifica y lo reconoce.

¿Cómo son ahora? No lo sé, pero siguen estando y son absolutamente necesarias. Puede sobrevivir a los tiempos de la Historia, pero sin la construcción diaria de sus miembros, pedeserá en el camino. Y no se reconocerán sus huesos.

Ni en la diversidad de la Historia. En la pluralidad de sus voces.

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El aborto “ una pérdida del alma”

En estos días nuestros íconos sociales, nuestras banderas, cruces y colecciones de objetos de arte están funcionando como fetiches. En lugar de unirnos, socavan insidiosamente nuestras posibilidades de comunicación y de relación humana. El ícono fetichisado separa a una persona de la otra y funciona con una ley en si mismo. Es un dogma que exige sumisión y obediencia. En lugar de confortarnos y proporcionar un refugio que proteja al hombre de las duras realidades y sus fuerzas desconocidas, el ícono expone a una constante prueba de supervivencia. Es un sostén al que hay que alimentar constantemente.
En este marco, con un contexto semejante es que el aborto se propaga en silencio. Muchos son los casos que no se conocen. Dentro de muchísimas familias se esconde un aborto. Dentro de muchas vidas se silencia un episodio. A veces ni siquiera los padres conocen la realidad cercana de una vida que nunca estará.
El aborto es uno de esos pocos episodios posibles del ser humano cuyo efecto es el de un disparo directo al alma. Se habla muy poco de las consecuencias del aborto en las mujeres que se lo realizan. Consecuencias psíquicas, emocionales y vinculares, áreas como la pareja y la sexualidad que nunca vuelven a ser lo mismo. Un daño inmanejable de consecuencias duraderas e inextinguibles. Menos se habla aún, de los varones que consienten la realización del aborto, esas parejas masculinas que no pueden o no quieren hacerse cargo. Estigmas ajenos que se llevan aunque no se quiera. El alma perdida de ese hijo que no es, es una cruz que llevan ambos más allá de la disolución de la pareja. Pero pocos se hacen cargo. Muchos lo lloran, y es cierto que son más las mujeres. Aquellas que ven dañada su alma y no encuentran el consuelo de un perdón.

En un consultorio se encuentran a menudo las secuelas de un alma que llora sin consuelo. Rastreando el daño uno se encuentra con enigmas poco explicables por las vías normales de un conflicto de pareja o de la sexualidad. Mujeres de buenas familias, con padres presentes y contenedores, que en apariencia comparten el todo con sus hijos, pero que ignoran que un secreto los rodea. Dentro de esas, las mejores familias, hay descuidos o negligencias, descontroles o imprudencias que traen aparejado errores y decisiones dolorosas para cualquiera. El aborto, más allá del planteo moral correspondiente y siempre pendiente, implica una historia pasada y un futuro pendiente que queda marcado por una ausencia premeditada. Ese daño, invaluable en el momento de la decisión, es un disparo al psiquismo, una herida de bala en el alma, un agujero irrecuperable

Lágrimas de noche, a solas y escondidas, corren por la almohada de una joven niña. Nadie lo sabe, nadie debería. Arrepentimientos y desconcierto. Un callejón sin salida. Como enfrentar a todos, ya no puede mirarlos a los ojos. Desde ese día, el alma se va apagando, un poco cada día. Sienten que la alegría se va, que ya no volverían a ser las mismas de antes. A vivir una buena vida. Un error que no permite la vuelta atrás. Una decisión que les cambia el alma de por vida. Cuando la madurez les llega, el peso de la razón no las cuida. Empiezan una terapia, pero no se animan. Temen ser juzgadas. Lo son por ellas mismas. Cuanto dolor llevan adentro, en silencio y solas. Ya no hay tardes tibias.
 Las preguntas se terminan en ese punto, donde el alma de ellas no tiene salida. Por eso es que se piensa que el aborto es una pérdida de alma, no sólo la del niño que no ha podido, sino la de esa madre que ya no puede ser la misma. Una mujer que ve dañada su intimidad y su relación. Trastocando sus vínculos, pues el secreto las posiciona frente al otro en una desventaja sin compensación ni alternativa. Ya no pueden abrirse con naturalidad, ya se limitan al compartir las alegrías de una próxima pareja, de ese hombre que quisiera conocerlas. Algunas incluso ven en los hombres a un enemigo potencial que sólo tiene la capacidad de revivir aquella herida mortal, tanto en la cercanía, como en la sexualidad, en su historia o en el proyecto de vida.

Es un estigma social y una condena moral. Pero a veces son jóvenes inocentes que no supieron pensar, por las fallas y los egoísmos de padres que prefirieron callar, y darle a la sociedad una imagen idealista, de pura perfección, aunque dentro suyo solo se viva una condena sin determinación, un camino sin salida.
En muchos otros casos la compulsión a la repetición se posiciona como eje de estas vidas, de esas mujeres que reinciden en el aborto y no logran formar una familia. No se puede equiparar los casos, pues muchas son las diferencias y el error es homogeneizar, allí donde la herida se abre y no para de sangrar. Cada caso es particular, cada historia es una vida. Debemos tener cuidado y mucho. Ellas lo necesitan. Primero hay que frenar esa compulsión para sacarlas de lo siniestro, de una repetición que las condena. Desde ahí, es que comienza un largo camino de reparación del daño producido, las ideas que se concibieron y las decisiones que no se impartieron. Para luego acceder al cuidado y cicatrización de la herida. Sin olvidarse nunca que el daño excede al psiquismo, atraviesa las emociones y llega profundamente hasta el alma. La perdida de un hijo por la decisión de un aborto implica la perdida de dos almas. El corte, la interrupción de ambas vidas.

Es un tema sumamente delicado que se está propagando por debajo de la estructura familiar, que no discrimina raza ni condición, estrato social ni ámbito cultural. No es un problema económico ni educativo. Va más allá de lo moral y lo biológico. Tiene que ver con el cuidado de la vida, con la propia y la ajena. Allí, donde hoy ya nada importa. Donde la guerra se ha desatado, y los niños que no nacen son las primeras víctimas.

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Amar al Dios cosa por sobre todas las cosas

Escrito por: Lic. Juan Cruz Cúneo
Corregido por: Lic. Nora Umpiérrez

No es nada nuevo hablar del materialismo. No sería una innovación darle una vuelta al mismo asunto. Sí es un buen momento para pensar las leyes del consumo y a quién le rendimos pleitesía. A días del mundial de fútbol se venden millares de televisores para poder ver durante sólo un mes algunos partidos, en realidad, más de los habituales. Excusas cursis para encubrir las ganas de gastar el dinero, formas encubiertas de asumir que hay dinero. Falacias de amar al fútbol, maneras de manchar el nombre de Dios. El materialismo, el consumo, formas últimas y modernas del egoísmo, por sobre todo.

El dios “cosa” que está omnipresente pero no se ve. Esa búsqueda desesperada y ansiógena que se empieza desde chiquito, en función de aquel objeto que colme de satisfacción. Y que nunca llega. Desde la primera golosina hasta el último auto, pasando por los relojes, las televisiones, los celulares; la ropa, las zapatillas y tantas cosas más que con solo recorrer las calles, uno puede encontrar. Pero ¿qué se busca? A un dios perdido.

No es la fé, no es la creencia, es la preocupación de que la satisfacción dependa exclusivamente de nosotros mismos. La caída del Dios se produjo con el egoísmo del poder, que se dio cuenta que el destino dependía de sí mismo. Entonces ¿para qué creer? Para no morir en la búsqueda. La satisfacción se pierde cuando de uno depende. Pues el hombre está convencido que hay un objeto al final del camino. El mejor, la más hermosa, el hombre de su vida, el amor para siempre. Cosificadas las personas, achatado el amor, ultrajadas las ideas, derruidas las filosofías, todo se ha caído por la desesperación. Centrar al hombre en el camino, hizo que se mirara el ombligo. Y no vio nada. Porque solo hay un ombligo, no un destino. Mucho menos una respuesta.

Cuando el hombre se dio cuenta que el sentido de la vida es sólo el camino. Cuando recapacitó y pudo reflexionar que no hay un fin hacia donde ir, los pasos se le hicieron muy pesados. Entonces no encontró mejor solución que transformar los medios en fines. Y los recursos se volvieron objetos. Pero ni siquiera son objetos de deseo, son objetos de sentido. Deben otorgarle a la persona un sentido y un valor. Desde allí surgen las confusiones, los fanatismos y el consumo se volvió un negocio. El dinero derrocó a Dios y ni siquiera lo sentó a su derecha. Medios que son fines. Y los fines que desaparecen del final del camino, donde ahora hay vacío.

Amar al dios “cosa” es convertirse en un creyente de nada. Es perder la fé en la misión y bordear la banquina de la vida, cayendo en los posos que a menudo se encuentran a su costado. La trascendencia se pierde en la proximidad. La creencia no es un medio útil si todo está al alcance de uno.

El primer mandamiento se cae no por los cuestionamientos filosóficos sino por el egoísmo del hombre que cree poder encontrar la felicidad acá, al confundirla con la completud de allá. La satisfacción es una sensación especial confundida con el alivio de la llegada. Y tienen dos sentidos diferentes, dos valores marcadamente distintos. Se han expropiado los terrenos y externalizado el sentido. La satisfacción siempre es personal y no tiene un objeto definido.
Se lo ha corrido a Dios de su lugar. Y se ha colocado a la nada. En la proximidad solo importa el próximo paso. Y nadie disfruta del paisaje.

Nadie ha dejado de cumplir con el primer mandamiento. Todos aman a dios por sobre todas las cosas, salvo que algunos cambiaron de dios.

 

 

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